sábado, 24 de noviembre de 2012

El arte de Suturar


Buenas noches blogueros y blogueras!

Hoy voy a hablaros de un tema un poco grimoso: SUTURAS.

 Si nos ponemos etimológicos, podemos decir que la palabra “sutura” viene del latín “sutura” (que rápido evolucionan las palabras) y significa precisamente coser. Si señor, te cosen, aunque si dices que te suturan  suena un poco menos doloroso, al menos a mi.



Y es que el arte suturar no es nada fácil, y desde luego no puedes usar la máquina de coser de tu abuela. Ha de hacerse a mano, como cualquier arte antigua. Sí es cierto que no es absolutamente obligatorio coser una herida (siempre que no dañe ningún vaso importante), pero el resultado estético puede dejar bastante que desear.

También podría pasar, no os voy a engañar, que os cosan la herida demasiado fuerte o demasiado floja, y que al final la cicatriz sea igual de espantosa que si no la cosieras, pero ahí ya entra una cuestión de prevención de heridas, y yo he venido a hablaros de suturas.


Las agujas de sutura que se usan hoy en día no son como las que te imaginas en la caja de la costura, son agujas curvadas, especiales para no desgarrar más tejido del necesario al coser. Para facilitar su uso, se emplea un objeto parecido a una tijera o unas pinzas, llamado portaagujas, con el que puedes manejar la aguja sin tener que acercarte tanto al tejido a coser (algo especialmente interesante en suturas de órganos internos o vasos sanguíneos) y también te ayudan a hacer el nudo al terminar.




El tamaño del portaagujas debe ir acorde con el tamaño de la aguja y según las condiciones en las que vaya a trabajar, se usa un portaagujas u otro. Hay fundamentalmente tres tipos de portaagujas:

Portaagujas de cremallera (también llamado de Hegar-Mayo o Mayo a secas): es básico, y se coge como si fueran unas tijeras.

Portaagujas automático (o de Mathieu): perfecto para vagos. Es muy caro y doloroso, pero es mucho más fácil de usar.

Portaagujas combinado (o de Gillies): se usa cuando nadie te ayuda, se trata básicamente de unas tijeras con el portaagujas en la punta.



Antiguamente, las agujas había que enhebrarlas, pero hoy la mayoría ya vienen enhebradas y listas para usar (con algunas excepciones). Por lo tanto, la mayoría son de usar y tirar, como casi todas las agujas de la sanidad.

Existen varios tipos de agujas dependiendo de su forma, tamaño y sección. La forma es fundamentalmente curva, los tamaños dependen del material de sutura que se vaya a utilizar, y las secciones dependen de la zona que haya que suturar. 




La sección de la aguja viene a ser la forma que tiene longitudinalmente, y pueden ser:

Agujas de sección cilíndrica: son afiladas en la punta, pero no tienen bordes cortantes en toda su longitud, por lo que la penetración depende solo de la punta. Debido a esto se usa solo en tejidos blandos, como vísceras, y es la menos dolorosa de todas.

Agujas de sección espatulada: tienen una sección hexagonal aplanada, por lo que quedan dos bordes cortantes. Se usan en tejidos fuertes como la piel.

Agujas de sección triangular: tienen tres bordes cortantes, lo que hace que puedan atravesar los tejidos más duros, pero también que sean las más dolorosas de todas.

Agujas de sección tapercut: cerca de la punta de la aguja la sección es triangular, pero el resto es cilíndrico, lo que hace que sea un poco menos dolorosa que la anterior.




Hasta aquí por ahora, que no os quiero aburrir demasiado. Para la próxima terminaré con las suturas, y si este tema os parece que duele no os preocupéis, que a la hora de la verdad lo que más duele es el/los pinchazo/s de la anestesia!

¡Un saludo a todos! 


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